Desaparecidos Pilar

Las víctimas del terrorismo de Estado en el Partido de Pilar

Akselman Leticia Mabel

Desapareció el 12 de Junio de 1976, era cuñada de Alberto Evaristo Comas (identificado como una de las víctimas de la Masacre de Fátima).

El Cadáver de Leticia, fue hallado el 3 de Julio de 1976 en lo que se denomino el triple crimen de Del Viso. Junto a los cuerpos de Federico Martul y Gabriel Dunayevich. Leticia contaba al momento de su asesinato con tan solo 18 años.

Testimonio de Juana Lucía Comas

Yo me llamo Juana Lucía Comas. Tengo 25 años, hace dos años que estoy en H.I.J.O.S. y esta es mi historia. Mis padres se conocieron en el ‘69, en la facultad de Humanidades, cursando una materia juntos. En el ‘70 se casaron, y en el ‘72 nací yo.

El 12 de junio del ‘76 la secuestraron a mi tía, Leticia Mabel Akselman de 18 años. Ella militaba en la Unión de Estudiantes Secundarios (U.E.S.) en la Villa 31 de Retiro. En la mañana de ese día iba a la casa de una amiga que vivía en Lomas de Zamora a una reunión y el Ejército la interceptó en la mitad del trayecto. Estuvo detenida en el "Vesubio" y después la trasladaron a Campo de Mayo. A los dos días de su secuestro le allanaron la casa a mi abuela, robaron todo y quemaron algunos libros. Unos días después volvieron. Ella no estaba en ese momento. La esperaron todo el día hasta que finalmente se fueron.

Asesinaron a mi tía el 3 de julio del ‘76. Eso lo supimos muchos años después cuando el equipo de Antropólogos Forenses encontró restos humanos en la localidad de Del Viso en febrero del ‘87. Los analizaron y por eso supimos la fecha exacta de su asesinato. Junto con los de ella se hallaron los restos de Gabriel Dunayevich de 18 años y los de Federico Martul de 17. Los encontraron con las manos atadas, varios impactos de bala cada uno y carteles incriminatorios de tipo político en la espalda. En septiembre de 1987 la Cámara ordenó que se le entregara el cuerpo de mi tía a mi abuela. Le dimos sepultura en octubre de ese mismo año………………”

Lucía, Publicado en www.hijos-capital.org.ar

Testimonio de la mamá de Leticia Akselman

Leticia fue la tercera de mis hijas, nació el 6 de diciembre de 1957. Sus hermanas tenían nueve y seis años. Fue el encanto de la familia, la felicidad de todos. Era una regordeta llena de rulitos, siempre risueña. A los cuatro años fue al jardín de infantes de la biblioteca Belisario Roldan del barrio de Versalles. De esa biblioteca fue fundadora entre otros vecinos su abuela (mi madre), y yo colaboré y participé en ella durante muchos años.

En la escuela primaria Leticia fue alumna excelente, destacada y premiada. Asistió a la escuela de la calle Arregui y Bruselas. Cuando terminó el primario ingresó al Normal N° 4 en donde fue alumna brillante, se recibió de maestra con las mejores calificaciones. Era delegada de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), y debido a ello estaba siempre en actividad y yendo de una reunión a otra.

Al terminar el secundario empezó a trabajar en la fábrica de carteras de un amigo de la familia. Después del golpe de Estado de Videla y sus secuaces en 1976 tuve miedo por ella porque empezó a aparecer gente joven asesinada y se inició una gran represión en Argentina. El viernes 11 de junio de ese año fui a buscarla al trabajo para ir al cine, pero ella había quedado en encontrarse con unas compañeras de la escuela.

Esa noche no volvió a casa. Yo me alarmé y empecé a buscarla sin ningún resultado. A los tres días, al regresar de mi trabajo, encontré mi casa dada vuelta. Sin forzar puertas (habían entrado con sus llaves) registraron todo, se tomaron todas las bebidas y licores que teníamos, estaba todo lleno de ceniza y colillas de cigarrillos. Se llevaron todo lo que había de valor en mi casa: alhajas, relojes, cuadros, porcelanas, el televisor, un proyector de películas, máquinas de cine, fotos... Vulgares ladrones.

Pero esto pasó en todos lados. No sólo se llevaron a nuestros hijos, también nuestras pertenencias. Yo tomé algunas ropas y me fui, no volvimos nunca más a nuestra casa. Ahí comenzamos la búsqueda de Leticia en la comisaría del barrio, en el Ministerio del Interior, con autoridades religiosas a través de visitas personales y cartas. En fin, las mil y una cosas que uno hizo para encontrarla. Recurrimos a personalidades, a influencias, pero no pudimos saber ni averiguar nada.

Al mes llegó una orden de cesantía inmediata para mí en el hospital en el cual trabajaba ¡habían implantado el terror! En el hospital lloraban todos, nadie podía entender nada. Así fue el terror que instaló la dictadura. Se seguía sabiendo de desaparecidos y mientras tanto nosotros seguíamos buscando a Leticia. Tiempo después su papá se enfermó de cáncer y murió a los nueve meses. ¿Cómo yo estoy viva? no lo sé, tal vez para poder contar esta historia.

Luego de diez años supe lo que había pasado con mi hija. A los pocos días de ser secuestrada la mataron junto con dos estudiantes del Colegio Nacional Buenos Aires, ellos se llamaban Federico Martul y Gabriel Dunayevich. A esta bravuconada le siguió Malvinas ¡se quisieron hacer los patriotas! Ese fue otro genocidio.

Todas las madres seguimos buscando a nuestros hijos. Se han formado distintas organizaciones: Madres de Plaza de Mayo (todos los jueves se hacía y se hace la rueda de las madres que se identifican con sus pañuelos blancos, buscando a sus hijos), Abuelas de Plaza de Mayo que buscan a sus nietos nacidos en cautiverio, y también se formó una organización de antropólogos que identificaba los restos que aparecían en las morgues y en otro lugares. Hoy ese grupo de antropólogos es famoso en todo el mundo por su capacidad de honestidad.

Así fue como, luego de diez años de desaparecida mi hija, recuperé sus restos. Los antropólogos los identificaron cuando se empezaron a encontrar tumbas anónimas y cadáveres en las morgues de los hospitales.

Esos años fueron terribles. El ambiente que se vivía era de terror, no había ninguna garantía de nada. Han pasado 27 años... ¡que nunca más vuelva a ocurrir! ¡Nunca más!

Militancia y represión en el Colegio Nacional de Buenos Aires (1971-1983). Garaño, Santiago y Werner Pertot. Editorial Biblos, 2002. En este libro se relata historia de la militancia política y la represión en ese colegio secundario entre los años 1971 y 1983. Durante este período, 105 alumnos y ex alumnos de esa institución desaparecieron.

Capítulo 5


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