Desaparecidos Pilar

Las víctimas del terrorismo de Estado en el Partido de Pilar

Machuca Muños, Jorge Ángel
Vercelotti Muñoz, Jorge Ángel

Jorge nació en Antofagasta el 22 de febrero de 1951. Al momento de su secuestro tenía 22 años. Como rasgos físicos se podría destacar que poseía un lunar en medio del labio inferior de la boca, tez blanca, pelo negro y unos grandes ojos negros. Buen mozo, no muy alto. Era hijo de un suboficial mayor del Ejército, ya jubilado al momento del golpe militar. Realizó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio San Luis de Antofagasta. Luego estudió biología durante un año en la Universidad de Chile en Antofagasta, donde ingresó a la Izquierda Cristiana. Después, se pasaría al MAPU, y en 1972, dejaría la universidad y su ciudad para trasladarse a Arica.

Ahí, trabajó en la Tesorería y por un tiempo, se hospedó en la casona de la familia de Elmo Catalán, que también servía de pensión.

En 1973, desde el MAPU se pasó al MIR, y trabajó en el área sindical. Después de un viaje a Cuba donde recibió instrucción militar (junio-julio 1973), Machuca se integró a las nuevas unidades operativas que organizaba el MIR en el norte.

Al regresar de Cuba a mediados de julio, Machuca pasó a ver a su familia en Antofagasta, y fue la última vez que se vieron.

A partir del golpe militar, Machuca se encargó de hacer contactos con la militancia del MIR, miembros de la dirección y con otros partidos de izquierda.

El 28 de octubre de 1973 salió a pie de Chile clandestinamente desde el Valle de Lluta en Arica hacia Perú, acompañando al Secretario Regional del MIR para el Norte Grande, Jorge Fuentes Alarcón, y a otros compañeros del MIR.

El grupo fue detenido en el puesto fronterizo Santa Rosa, en Perú. Pidieron asilo político, pero les fue negado, y en cambio fueron llevados clandestinamente a Lima. En Lima, compartieron celda en un cuartel de la Policía de Investigaciones del Perú (PIP). A través de otros prisioneros peruanos pudieron dar la voz de alerta y establecer contacto con los cubanos. Dos semanas después, el cónsul de Cuba en Lima los ayudó a salir de prisión y el grupo viajó a Cuba.

Hoy sabemos que de ese grupo, sólo uno sobrevivió. No pudo ser ubicado en el transcurso de ésta investigación pero sabemos que ha prestado testimonio.

En febrero de 1976, Jorge Machuca viajó clandestinamente desde Cuba a Argentina con un pasaporte de otra nacionalidad a nombre de “Marco Cortés Maturana”. Formaba parte de un grupo de seis militantes del MIR que pretendían ingresar eventualmente a Chile. Los seis terminarían ejecutados o desaparecidos en Argentina. Entre sus compañeros podemos nombrar a:

- Homero Tobar Avilés (Ricardo). Su desaparición no ha sido denunciada ni en Argentina ni en Chile. Parientes suyos piensan declarar ahora ante la Comisión Valech/Rettig.
- Mario Espinoza Barahona (Mauro). Su desaparición desde Automotores Orletti (donde compartió celda con Patricio Biedma, también desaparecido) en julio/agosto de 1976 nunca fue denunciada en Chile o Argentina. En marzo de 2010 la familia presentó el caso a la Comisión Valech/Rettig.
- Claudio Ocampo Alonso (Juan, paraguayo). Fue ejecutado junto con Jorge Machuca. Aparece en los informes de DDHH de Argentina y Paraguay.

Al llegar a Argentina, los seis se quedaron un tiempo en la casa quinta de Del Viso que la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR) tenía en el norte de la provincia de Buenos Aires. De a poco se irían distribuyendo en distintas tareas y en otras casas.

Al menos para mediados de marzo de 1976, sólo quedaban en la casa de Del Viso Jorge Machuca, Claudio Ocampo y otro compañero. El 18 de marzo, Jorge, Claudio y el matrimonio argentino dueño de casa fueron secuestrados en la residencia.

Los cuerpos de Claudio y Jorge fueron encontrados al día siguiente en la vía pública en el sector de Ciudadela, en las afueras de Buenos Aires. Ambos estaban sin ropa, con las manos amarradas por detrás, los ojos vendados, amordazados, y con sus pasaportes falsos pegados con adhesivo a la espalda. Sin embargo, los nombres en esos pasaportes no eran los mismos nombres que registró el MIR a su salida.

El hallazgo de sus cadáveres fue informado en el diario La Nación de Argentina, que habló de un “enfrentamiento”. Ambas familias se enteraron por medio de cartas enviadas por el Comité Exterior del MIR. La autopsia concluyó que fueron asesinados a golpes; no tenían heridas de bala.

Jorge Machuca y Claudio Ocampo fueron enterrados en marzo de 1976 con sus nombres falsos en nichos separados en el cementerio de la ciudad de Morón, en Ciudadela. Sin embargo, después sus restos fueron trasladados a una fosa común en dicho cementerio. En las condiciones en que se encuentran –mezclados con los restos de otras personas-, es imposible individualizarlos para su eventual repatriación.

El Equipo Argentino de Antropología Forense pudo comprobar la verdadera identidad de ambos comparando las huellas digitales en sus pasaportes con las huellas obtenidas de Jorge Machuca y Claudio Ocampo de parte de las autoridades de Chile y Paraguay.

Fuentes:
Testimonio de Celia Vercelotti (hermana de Jorge).
Testimonio de María del Carmen Castro.
Notas de Pascale Bonnefoy (periodista chilena).

Capítulo 5


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